lunes, 2 de enero de 2017

The Accountant

The accountant

Bien en el comienzo, barroca en el medio, demasiado gringa en el final


5 Butacas



Vemos con frecuencia esa modulación en varias películas de la gran industria del entretenimiento. Un arranque prometedor, en el que se van exponiendo las características de los personajes, un promediar de historia un poco más flojo, con la aparición de elementos que están como insertados a la fuerza en la historia, y un final con demasiadas cuestiones sin resolver, pero espectacular.

El personaje que interpreta Affleck (interpreta es un exagerado elogio) es un adulto parco y de pocas palabras. Un contador. Un obsesivo de los números y las cuentas.

Autista en su niñez, abandonado por su madre, es el mayor de tres hermanos problemáticos, uno normal y una hermana con más trastornos de personalidad que él mismo.

Un padre severo, militar, que le enseñará a pelear para defenderse.

Y un médico no tradicional, que lo guiará por el camino del foco en sus fortalezas para vencer los estragos de su condición.

Hasta ahí es interesante.

Lo duro de criarse con su padre, abandonar a la hermana en una institución, el viajar constantemente por países y situaciones diversas.

Todo eso forjará la personalidad del protagonista, que se recibe de contador con honores y se recluye en una pequeña oficina de pueblo desde donde ayuda a la comunidad con sus cuentas.

Pero descubriremos que es una fachada y que en realidad, su extraordinaria capacidad para trabajar con los números, lo hizo convertirse en el especialista en libros y en evasión, de cuanto malo ande dando vueltas por el mundo.

A partir de este punto, y cuando al sentirse amenazado por alguna fuerza de seguridad que intuye tras sus pasos, decide tomar la asesoría de una gran empresa para descubrir un fraude, comenzarán a aparecer datos nuevos, muchos, diversos, que en teoría deberían enriquecer la historia, pero que en este caso, no hacen más que complicar las cosas.

Entonces, de la nada, lo veremos a Affleck portar ametralladoras de gran porte, hacer frente a amenazas de gran tamaño, y ya no sabremos si es el autista recuperado o James Bond!

Toda la historia entonces cobra otra dimensión, y lo que prometía se desvanece de manera definitiva.

Un bodrio. Que no salva ni el bueno de JK Simmons en otro de sus buenos papeles, ni las dos protagonistas femeninas.


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