martes, 3 de enero de 2017

Captain Fantastic

Captain Fantastic

Con un rumor lejano de "La balada de Jack and Rose" un disparador de reflexiones acerca de cómo criar a los hijos. A no asustarse, no hay bajada de línea.




8 Butacas



Es un matrimonio que decide criar a sus 6 hijos en absoluta armonía con sus creencias y convicciones. Lejos de todo lo que consideran nocivo. En un ambiente de máxima pureza y encuentro de almas.

Así suena idilio, la comunidad organizada, los campamentos de El Bolsón. Pero con un dato importante, no son solo ellos, la pareja, que busca el amor libre y la aventura comunitaria, es el proyecto familiar entero que se sostiene en el tiempo.

Es vida se construye con laboriosidad en un bosque en el estado de Washington, no el de la capital, el Washington de la costa oeste, en medio de la más absoluta hermosura natural.

Y se construye con paciencia y laboriosidad, porque no será la crianza de contestatarios holgazanes, será una crianza de trabajo arduo y cotidiano de cuerpo e intelecto, en días en lo que todo está ajustado a una rutina, entrenamiento duro para sobrevivir en el ambiente más hostil que ofrece la naturaleza, y entrenamiento autodidacta intelectual.

Riguroso.

Aunque hay lugar para los juegos, y para la música.

Esa vida soñada se ve alterada definitivamente con el agravamiento de la salud de la mamá de los chicos.

Habrá que internarla, tratarla en un hospital, y el padre (magníficamente interpretado por un Viggo Mortensen cada vez más dúctil)  se pondrá todo el trabajo al hombro y resistirá hasta donde pueda.

Ella muere, y ese viaje a la ciudad, ese lento camino hasta llegar al funeral, será para todos una experiencia única.

Porque pondrá a prueba todo lo que aprendieron, toda su naturaleza y su voluntad, al ser expuestos a todo lo que desconocen, desde lo más insignificante como comer por primera vez un pollo que mató y cocinó alguien que no son ellos mismos, hasta las más elementales pautas de convivencia hasta amorosa, al encontrarse el adolescente del grupo por primera vez frente a una chica.

No se nada de la vida. No se nada que esté fuera de los libros, se confiesa luego de frustrarse.

Se las arreglaron para sobrevivir con muchas más armas que el resto, preparados para todo, pero no para la hostilidad de la vida fuera de sus normas.

Sin educación formal, es decir sin los títulos formales de la escuela, pero con una formación brillante y erudita, son todos fenómenos extraños para una sociedad no acostumbrada a lidiar con diferentes.

Hechos que no pueden manejar, básicamente inspirados por los abuelos de los chicos, llevarán el relato a momentos de decisiones importantes.

Es una historia poderosa, bien contada, con algunos pocos innecesarios golpes de efecto, pero de gran trabajo actoral de todos los miembros de la familia, Viggo y los chicos, y un libro potente.

No hay manera de escaparle a la reflexión acerca de cómo lo estamos haciendo nosotros mismos con nuestros hijos, en qué medio ambiente, con qué libertades, con qué base de sentimientos e ideales los formamos o intentamos educarlos.

Son esos ideales, muchos de ellos adolescentes, llevados a la práctica como proyecto familiar.

El tema es que también, en algún punto, y esto es lo interesante  de la película, nos hace pensar cuánto de egoísmo hay en un proyecto tan cerrado y tan disciplinado de crianza, que se extiende mucho más allá de la niñez. Es un sistema que cierra, que funciona, mientras todos sigan las reglas, que son abiertas, que son libres, pero que están para ser seguidas y alguien las decide.

Muy interesante como relato, bien resuelto, y con un final más interesante todavía.

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