lunes, 24 de octubre de 2016

Toro

Toro

Tres hermanos al margen de la ley, un malo muy malo y lo obvio


5 Butacas


Hay algo de barroquismo innecesario en el estilo de filmar del director, y eso no es bueno. Porque se puede con un guión flojo, pero no con el exceso de virtuosismo para cubrir los baches.

Se puede compensar con buenas actuaciones, con música, con edición, para hacer que una película resulte interesante. Pero no ocurre en Toro, que si bien tiene algunos intentos y un par de buenas actuaciones, hay momentos en los que intenta suplir agujeros de la historia con esmeradas tomas y música y rebusques, pero eso no alcanza.

Es la historia de tres hermanos que trabajan para un capo de una ciudad costera (en Andalucía), una ciudad que es chata escencialmente, pero que tiene un submundo ligado a la pesca, y a los negocios tradicionales que son conducidos con mano dura por el personaje que interpreta José Sacristán (tantos buenos recuerdos...).

Algo sale mal, uno de los tres hermanos es herido mortalmente, uno va preso (Toro, el más joven) y el tercero, un díscolo que se hace trampa hasta a sí mismo, vive con ese pesar mientras su hermano menor purga condena. Este personaje lo interpreta el prolífico y profesional Luis Tosar (a quién vimos en 100 años de perdón, rodada en Buenos Aires).

Algo quedará roto entre todos ellos, y los años de condena de Toro apaciguan las cosas, pero no los recuerdos.

Bastará un disparador (nada menor, el hermano díscolo se queda con plata del jefe y le secuestran a la hija) para que todas esas viejas cuentas quieran cobrarse.

Y se desatará la guerra entre todos.

Hay un nuevo cine español que se mete con estos policiales bien ambientados, con ritmo, adaptados a la cultura española y con temáticas interesantes.

Pero esta película no está a la altura de esto nuevo y bueno que está pasando.

El guión es demasiado trillado, no hay sorpresas ni giros nuevos. Sabremos siempre lo que va a pasar, y encima hay actuaciones exageradas, lo que le quita brillo y credibilidad.

Arranca bien, se desvanece y se hace menos creíble a medida que avanza.

Y además está hablada tan cerrada que necesita subtítulos.

Una pena.

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