lunes, 19 de septiembre de 2016

Evaristo

Evaristo

Iba a ser una fiesta, pero fue solo una buena tarjeta de invitación

4 Butacas



Me entusiasmó un documental para pantalla grande sobre la vida y hazañas de Evaristo Meneses, el pardo, uno de los héroes de la alicaída Policía Federal Argentina.

A fuerza de haber leído sus actos heroicos en las páginas de la primera Fierro de comienzos de los años 80, y de haberlo confirmado con historias que le escuché a mi viejo, tenía ganas de verlo, de cruzarme con sus fotos, con testimonios de los que lo conocieron, con imágenes de la época, con una reconstrucción de sus días.

Una campaña tímida de prensa de hace un par de semanas me trajo la novedad y ahí fui a buscarla. El Complejo del INCAA Gaumont la exhibió por una raquítica semana, no llegué, y me la procuré con link para los críticos.

La expectativa para verla se desplomó apenas transcurrieron los primeros minutos. Anodinos. Débiles.

Un documental que no encuentra su cauce en ningún momento, plagado de lugares comunes, sin material documental de peso, con una música que no acompaña y unas imágenes de Buenos Aires que desconciertan.

A mitad de camino entre hablar del personaje, de la historia y de la historieta, ya que la película parece no decidirse nunca a cuál de los Evaristos va a contar.

Ya a los pocos minutos uno descubrirá que no podrá abarcarlos a todos y unos minutos más tarde, que los testimonios que se documentan tampoco podrán abarcar a uno solo.

Una pena.

Lo bueno son los testimonios de Sampayo y Solano López, de Oscar Steimberg (mi profesor en la UNLZ por los 80) y algunas pocas imágenes más.

Una decepción.

Una sobreexpetativa que debo aprender a manejar.

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