lunes, 19 de septiembre de 2016

Born to be blue

Born to be blue

De la sutileza de su sonido a la montaña rusa de su existencia. Chet Baker






6 Butacas

Quien se haya topado con un disco de Chet Baker alguna vez, quien se haya dejado llevar por la suavidad de su trompeta inigualable, conoce lo que es flotar entre nubes suaves. Transportarse con acordes que de sutiles parecen quebrarse, emocionarse con su voz a punto de quebrarse siempre, como si una fuerza lo tironeara para llevarlo lejos a cada acorde.

Toda esa inmensa paz, ese sosiego, provenían de un músico extraordinario que llegó a convertirse en mito, a fuerza de pelear un lugar en el mundo exclusivo de los negros y en la costa opuesta. Llevó la improvisación del jazz de los clubes de Nueva York (por esos fatigados años 60 el Birdland era la cúspide) a la costa oeste, más cercana a otros ritmos.

Las drogas duras, la heroína, se le pegó en la piel desde esos días en los que tenía que demostrarle a Gillespie, a Miles Davis, que él tenía un lugar en ese olimpo, y no se le despegó más.

Esta biopic centra la historia (siempre en esa decisión se encierra el intento argumental central de los autores) en los días en los que Chet se limpia, se recupera, empieza de nuevo después de tocar fondo.

Se deja cuidar por una novia demasiado buena, vuelve a casa de sus padres para desintoxicarse, vive en una camioneta una vida sin sobresaltos y vuelve tímidamente al centro de la escena, a la música.

El trabajo interpretativo de Ethan Hawke en la piel de Baker es impecable, y las escenas musicales, están enlazadas con la sutileza de la trompeta mágica y la melodía que todos queremos escuchar.

Si bien es una película para un público muy conocedor de la vida de este monstruo de la trompeta, para los que no conocen la profundidad de su historia, sus luchas constantes contra los excesos, puede verse sin problema.

Tiene la cadencia necesaria para que haya armonía con su música y elige quizá la mejor época en la vida del músico, para no deprimirnos demasiado.

Está muy bien narrada.

Deja afuera los pasajes más crueles, como su muerte en Amsterdam cayendo de un balcón, y sus miserias.

Está bien

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