lunes, 26 de diciembre de 2016

The night of

The night of

Un Turturro excelente para una historia gris, que arrebata cualquier esperanza de encontrar justicia en un sistema penal difícil




8 Butacas



The night of es una historia que bien puede ser contada en una película de una hora y media. Un joven musulmán, vecino de Queens, buen hijo, excelente estudiante, vive desde su niñez (allá por los días del atentado a las torres) con el estigma de su religión y de su color de piel, lo que lo convirtió en blanco de burlas y sospechas.

Con esos ingredientes fue forjando una personalidad medida, y compleja, pero que siempre estuvo contenida por su familia.

Una noche, la noche en la que todo cambia, la necesidad de sentirse parte de un todo que le es ajeno, ir a una fiesta, lo pone en un modo extraño, deja por unos minutos fatales el "deber ser" que lo contiene y como si fuera un adolescente (que ya no es) le lleva el taxi a su padre sin su permiso para ir a la fiesta redentora.

En ese viaje extraño, incómodo pero que quiere seguir, se subirá una chica, con la que tendrá una noche de desenfreno como jamás tuvo, que incluirá alcohol y drogas y sexo y fantasía.

Pero al despertar esa madrugada, desnudo y en la cocina de la casa de ella, descubrirá lo peor, y a partir de ese descubrimiento, su vida cambiará para siempre.

Un asesinato brutal, una series desgraciada de acontecimientos que debemos recordar muy bien, y una espiral de hechos sin sentido, que lo irán hundiendo en la peor de las pesadillas.

Una vez en la cárcel se cruzará con el personaje de John Turturro, un abogado de prostitutas y dealers de baja monta, que al verlo en una celda se le acerca para tomar el caso.

A partir de esta relación, la serie se mete con el tema central, más allá de la desgracia personal del protagonista y del personaje complejo y entrañable que compone Turturro, se irá desgranando una ácida crítica al sistema penal norteamericano, que llena cárceles de presos y que ofrece acuerdos en los casos más escabrosos, con tal de ahorrar el dinero que insume un juicio por jurados.

Esos vericuetos, esos vicios, que tan bien explotan los abogados como Turturro, hacen un subtexto dentro de la serie que es muy interesante, y a la vez, frustrante.

Por lo demás, buen guión, buen relato en términos de mantener un suspenso y un tono narrativo que deja ben abiertas todas las pistas posibles, y una Nueva York gris y humeante, de márgenes y de racismo y de crueldad, una ciudad de solitarios, que le agrega dramatismo a la serie.

Muy buena, bien actuada, sostenida en buena parte por un John Turturro enorme, en colaboración con su amigo, muerto ese año, James Gandolfini, que fue el productor de la serie.

Vale la pena cada capítulo.

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