lunes, 12 de diciembre de 2016

Sully

Sully

Contar, siempre contar

7 Butacas


Hace unos años una noticia insólita nos llamaba la atención, una avión lleno de pasajeros, despega de La Guardia y tiene un aterrizaje forzoso en medio del río Hudson, ante la mirada atónita de los habitantes de Manhattan.

8 años después, el viejo contador de historias, el mejor hacedor de biopics del cine, el contador de cuentos Clint Eastwood nos ofrece su mirada de esos hechos.

Y está bien que lo haga, porque sabe cómo se hace, y porque no envejece, sino que se vuelve más sabio. 

Le saca a esta historia, que tiene tanto de heroísmo personal como de linealidad, un plus inesperado, y hace que nos peguemos a la silla.

No es grandilocuente, no hubo siquiera muertos, todo salió bien, y sin embargo, el bueno de Clint se las ingenia para poner el foco en lo que pudo no haber salido tan bien, y nos lleva de lleno a la miserable discusión de los organismos reguladores y las compañías de seguro, que cuestionaron duramente al héroe, el piloto, porque su decisión les costó una aeronave.

Ese proceso, contado sin estridencias, es el nudo del relato.

Otra vez, es una película menor, no hay grandes despliegues, no hay llantos, no hay notas altas, hay una historia (de la que además conocemos el final!!!) bien contada.

Y bien actuada.

Tom Hanks es un héroe, le creemos su interpretación, y nos transmite cosas.

Alto entretenimiento en manos de los que saben contar.

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