lunes, 16 de mayo de 2016

Zoolander 2

Zoolander 2

A veces lo bizarro se descontrola y el exceso de cameos no siempre suma



5 butacas



Es cierto, es una franquicia que funciona a base de carisma y de parodia, pero cuando no hay nada nuevo, el guión no sostiene y uno no espera sorpresas, el director (Ben Stiller) tiene que recurrir a cuestiones que intentan ser transmedia, y todo se hace un poco más confuso.

Es un producto 100% Stiller, que produce y también hace parte del guión, y eso es un sello, una marca. El tipo es bueno. Pero al intentar exprimir un poco más el producto, no siempre lo que se logra es virtuoso.

La primera parte de esta película fue un buen producto. Una sátira feroz a la tontera del mundo de los súpermodelos, de su oquedad y su vacío. Noto contado desde una brillante pantalla que destila y chorrea millones en locaciones y elenco.

Pero eso que funcionó aquella vez, que nos dejó divertidos por un rato, al querer rescatarlo tal cual funcionó pero 15 años después, nos deja pensando en que no todo es trasladable.

Para darle impacto se agrandó el elenco, con el ingreso de Penélope Cruz y la vuelta de Will Ferrell, y se incluyó a una gran cantidad de figuras del mundo de la moda y de la canción de gran popularidad para que, en esos segundos, armen un collage que refuerce el relato (que no puede ser más de lo que es).

Algunos guiños al signo de los tiempos, los cambios en ese mundo de la moda que parodian, y las actuaciones del cuarteto protagónico que funcionan. Todo sasonado con gran despliegue de producción y aparato de comunicación de refuerzo.

El cine? mmm la película tiene un formato que es cierto, es celuloide, va en pantalla gigante, pero está atravesada por una modernidad que me hacen dudar de su valor cinematográfico.

De todas maneras seguro que recaudó y funcionó en algunos públicos.

Hay 10 o 15 minutos de buena factura.

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