domingo, 19 de diciembre de 2010

Knight and Day


Knight and day

Cameron y Cruise. Tiros, coreografías, tango, locaciones, más tiros.

Qué mas se puede pedir para un divertirse uno.

El sueño de llegar con un viejo Pontiac al Cabo de Hornos, la vida de una rubia fierrera que de regreso a su casa, como pasa en las historias del gran Hitch, se verá envuelta en una serie de acontecimientos inexplicables, que incluirán agentes del FBI malos y un seductor cara inflada de Cruise, tan bueno para los papeles del tipo Misión Imposible.

Es que esta película es eso, una de la zaga pero en joda, muy en joda, aunque filmada con una quirúrgica eficiencia hollywoodense.

Las escenas de persecuciones, las de tiros, las de escapes, están coreografiadas a lo grande, es cierto, ninguna como aquella de Ronin por las calles de París, pero esta tiene momentos de gran destreza visual.

Un tango suena casi toda la película como banda sonora, un aires de Bajofondo, que va muy bien con la acción. Y está Cameron.

Ya la había elogiado en The Box, por su actuación. Acá es para elogiarla por su frescura, por su belleza, por su sonrisa.

Está grande, no tengo idea cuántos años tiene, pero se notan sus arrugas y le quedan bien. Está lista para otro tipo de papeles.

De alguna manera la desperdician en esta, ya que no le sacan lo mejor de su comedia, ni lo mejor de su drama, y ni siquiera la hacen bailar.

Aunque todo lo pagan un par de sus destellos de sonrisa franca y las dos escenas en las que la fotografían en bikini.

Hay dos buenos recursos narrativos, un abrir y cerrar de ojos, que cada vez que se entreabren la escena cambia drásticamente, como si fuese un fade out real. Y unas locaciones sensacionales, al mejor estilo Bond.

Van de Austria a Sevilla a Boston a alguna playa en las Azores, y en todos lados la acción va bien con el entorno.

Como frutilla de esas coreografías que valen la pena sentarse a verla, la persecución entre autos, moto y toros en pleno San Fermín, bien valen esos minutos.

No mucho más, pero para una de acción tampoco se piden más profundidades distractivas.

Cruise, Cruise y su sonrisa, y sus tacos, y sus recursos repetidos, y su melenita y sus dientes parejos. Cruise y su industria.

Una máquina de hacer guita Cruise que acá se divierte un poco.

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