miércoles, 10 de mayo de 2017

Feud

Feud

Hollywood como feudo, el glamour y la necesidad de ser jóvenes por siempre, de congelar el tiempo en el que fuimos bellos. Bette Davis y Joan Crawford en un duelo de colosas.


8 Butacas



La serie de 8 capítulos se construye alrededor de una rivalidad titánica, épica, glamorosa. Dos de las más grandes divas del cine mundial, protagonistas a su modo de buena parte de los momentos más hermosos de la pantalla clásica, se detestan con solo nombrarse, desarrollan sus carreras (una a fuerza de talento y otra a fuerza de físico y astucia) de manera paralela pero sin quitarse los ojos de encima.

Hasta que un director del sistema, con deseos de brillar por su propia cuenta (Robert Aldrich en la interpretación del enorme Alfred Molina) convence a Jack Warner (Stanley Tucci) de convocarlas a ambas para su primer trabajo juntas.

De esta osadía y de todo lo que se dijo afuera y adentro del set, de la composición de esos personajes memorables, y de Hollywood en carne viva va esta serie obligatoria para los amantes del cine.

Porque no solamente nos meterán con fineza en las estocadas de estas dos espadachinas, sino que además contarán todo lo que producían, lo que generaban a su paso, sus intimidades y la feroz maquinaria de una industria que no tolera el paso del tiempo.

Dos actrices maduras, ya casi en retirada, con la oportunidad de volver a brillar en la inauguración de un género cinematográfico, las películas de terror en las que las protagonistas son actrices maduras.

La película en cuestión será What Ever Happened to Baby Jane? y alrededor de ese evento, su proceso creativo, su proceso de filmación y edición, sus candidaturas y suceso, girará esta maravillosa, íntima y reveladora historia.

La recreación de época, con sus vicios y virtudes, con sus apuros y tecnologías, es exquisita, y las actuaciones, de un elenco reducido pero de alto profesionalismo, son el punto más alto de la serie.

Ellas dos, Susan Sarandon como la inestable, extralimitada, vanguardista y virtusoa Bette Davis y Jessica Lange como la sufrida, aguerrida y compleja Joan Crawford son una maravilla interpretativa.

En el último capítulo de la temporada, que es imperdible desde el punto de vista de la actuación (de todos) se lucen ambas interpretando sus respectivos ocasos de manera brillante.

La música, el cuidado de los detalles, la elección del elenco (es increíble la correctísima caracterización de personajes secundarios, que son por ejemplo Sinatra, Dean Martin, o Víctor Buono) y los decorados, completan el cuadro.

Un párrafo aparte para los títulos, que rememoran los trabajos de Alfred Hitchcock.


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