Nadie nos vio partir

Tamara Trottner es la autora de un libro autobiográfico, una memoria de un viaje largo con su padre cuando era una niña, un viaje sinsentido que se animó a narrar de grande y que por más que lo intentemos, es muy difícil de digerir por lo extraño a la luz de cómo fuimos cambiando como sociedad.




6 Butacas



Esta miniserie de 5 capítulos que Netflix estrenó en Noviembre está ambientada (de manera perfecta) en el Distrito Federal Mexicano en el año 1964 y el epicentro de la historia nos ubica en una comunidad judía, muy rica, muy cerrada, que tiene su impacto y raíz en esa sociedad.

Familias judías establecidas en México como un bloque unido y sólido, que para cuidarse entre ellos establecieron una especie de sociedad inquebrantable y sólida, que reparten sus negocios y crecen sin techo, hasta crear un banco que cuida de sus ahorros.

Por supuesto los mandatos son muy fuertes, y entre esos mandatos está el crecimiento endógeno de la familia. 

Dos de esos popes comunitarios deciden casar a sus hijos para que esa sociedad siga por siempre, pero ese casamiento, en esos años en los que se estaban gestando revoluciones en la sociedad, no será como lo imaginaron los padres.

La historia arranca sin que sepamos todo esto, la mañana en la que un padre, Leo (muy bien compuesto por un actor llamado Emiliano Zurita) se va de la casa con sus dos hijos, el varón y la mujer, menores de 10 años, en un auto con destino incierto.

Contándoles un cuento, una aventura, se van primero a París, y de ahí a Italia y a Sudáfrica, siempre recibidos por amigos de su poderoso padre, el abuelo de los niños, que es el principal estratega de la fuga.

La comunidad judía por el mundo le debe favores y es tiempo de cobrarlos.

Así arranca ese viaje increíble de esos niños con su padre, hasta que la madre, Valeria (la actriz Tessa Ia) los empieza a buscar por todos lados, incluso con la ayuda de un ex agente del Mossad, el servicio de inteligencia Israelí.

Las razones por las cuales ese lado de la familia decidió esta huida, que es a todas luces un secuestro, son inocentes o poco sustanciales a la luz de lo que hoy son las relaciones humanas.

No voy a contar acá de qué se trató, pero parece ser muy poco aún para esa época.

Aunque es cierto que se ponen en juego esas cuestiones vinculadas al deber ser, el machismo famoso mexicano y las cuestiones de apariencias.

Está muy bien contada la historia y bien logrados los personajes, sobre todo cuando prestamos atención y nos imaginamos que esos caminos, esos apuros, esas persecuciones fueron reales! y están contadas con la óptica de una de las protagonistas.

La dirección de Lucía Puenzo es impecable, sin dudas es una de las profesionales más interesantes que tenemos, hay una actriz chilena, Mariana Di Girolamo, que ya había trabajado con Puenzo en Los Impactados, que es para seguirla en su carrera.



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