domingo, 15 de abril de 2012

The Grey


The Grey

Es un loop de adrenalina esta película. Confieso que cuando empecé a verla, pensé en una especie de remake de Viven, la bien documentada versión de Hollywood de la tragedia de los rugbiers uruguayos en Los Andes, pero no, esto es de una crueldad extrema.

Una compañía petrolera que extrae en Alaska (hay indicios de mala reputación para la actividad y para la empresa) les da vacaciones a un grupo de trabajadores que viven, como en nuestro País, en esos esquemas de semanas adentro sin salir del complejo por un par de semanas de vacaciones con los suyos cada tanto.

Se van todos en el avión. Bromas. Pesadas. Mucha campera gorda y gorros que no se sacan nunca por el frío que cala. La película ya arranca con unas escenas narradas en off por Liam Neeson, que son desgarradoras por el frío, el ruido del viento y la violencia de la nieve.

En ese rincón del mundo, no todos los que trabajan son buena gente, habrá ex convictos, marginales, excoria que no tiene quién los espere cuando terminan su turno. Y mucha bebida.

Neeson es un cazador, un francotirador que dedica todo su día a cazar los peligrosísimos lobos salvajes que rondan a los trabajadores, y los mata antes que los alcancen como cena.

Se van en un avión que poco a poco va encontrando sus tranquilidad, después de los acomodos de camperas y mochilas, hasta que empiezan los problemas.

Sucumbirán, no aguantarán la tormenta, y se estrellarán en la nieve.

Lo que viene a partir de ese momento de impacto es la lucha por sobrevivir, es el liderazgo y son los lobos.

Enormes cazadores que, cuando algo se posa en sus millas de territorio no paran hasta comerlo. Sea lo que fuera. Animales desprevenidos. O trabajadores de la industria petrolera.

A partir de ahí la película encuentra su razón de ser. Todo será agazape, adrenalina, saltos y aullidos.

Hay un gran trabajo de fotografía, para describirnos la inmensidad de la montaña de Alaska y sus nieves asombrosas y un gran trabajo del sonidista, que hará de los aullidos una verdadera banda de sonido melodiosa. Y los ataques, y las mordidas, y los desgarros.

En ese tironeo para ver quién manda, en ese espíritu de supervivencia, en esos diálogos de marginales que se unen en el terror, estará el nudo y el centro de la película.

No hay mucho más, pero lo que hay, es poderoso.

Neeson está muy bien en el papel de curtido y solitario cazador, cuyos conocimientos de los predadores, su actitud ante la vida, lo convierten en el líder que los llevará para adelante sin descanso.

También como el resto de los 7 que se salvan, no tiene nada que lo espere en la ciudad, aunque no lo sabremos sino hacia el final de la película.

Está bien. Le sobran unos minutos, pero se sostiene en sus silencios aterradores y en las inmensidades de la noche y el día y las tormentas.

Sonido, imágenes asombrosas de un lugar hostil y actuaciones correctas.

El final, abierto, desgarrador, pico de adrenalina, pero sinsentido.

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