sábado, 2 de marzo de 2013

Get the gringo


Get the gringo

Con la asistencia de un director novel, que salta de haber trabajado tras las cámaras como asistente en grandes producciones, esta vuelta de Gibson a la pantalla tiene mucho de “volvamos a ese camino del cual no nos debimos apartar”
Después de unos cuantos años sin filmar como actor, está en la etapa de hacer una película por año, y cuando uno hace eso, debe escoger muy bien sus apariciones.
Hay que decir algo, está todavía muy bien para esas películas de acción extrema, en las cuales hay algo de ridiculez por la acción en sí, y algo de humor en la manera de resolver los problemas.
Esta vez elige encargarse de todo, es productor, es guionista, y la historia es entretenida.
Encarna a un ladrón, que se lleva una buena cantidad de un asalto y es perseguido por la policía americana en la frontera. Con un truco con el auto, decide que va a traspasar el límite, pensando que todo va a ser más fácil del lado mexicano, pero los cálculos no salen como imaginó.
Será llevado a una prisión que se llama “el pueblito” y que es una cárcel abierta, con sus códigos (o absoluta falta de ellos) y sus capos que dominan todo, incluso las leyes y la policía.
Habrá “mejicaneadas” al por mayor, todos se traicionarán, y una cuenta pendiente muy grande que alguien deberá saldar.
Los días en esa cárcel del infierno son quizá el mejor atractivo de la película. Porque además de la sordidez, el bueno de Mel se las arregla para mistrarnos su mejor costado, que increíblemente no se ha corroído con los años.
Por lo demás la película no aporta mucho. Es un buen divertimento, entretenida y bien filmada.
Casi bilingüe, porque no están esforzados los mexicanos a hablar en inglés, lo cual es bueno, y hasta Gibson nos regala un par de escenas de puro castellano para los fans de estas tierras.
Hay curiosidades como la aparición de un irreconocible Peter Stormare. Para aquellos que disfrutamos con Fargo, o The Big Lebowski, veremos a un actor que se tragó a otro actor, ya que el bueno de Peter (es un actor raro, pero interesante) pesa más o menos el doble que en esas películas.
Habrá un chico de 10 años, que será una pieza fundamental en la trama, y su madre, obviamente, que jugarán un rol central en la película.
Gibson ya no es galán, es un marginal, ladrón, que igual se las arregla para revelarse contra la corrupción y las injusticias. Bien de Gibson.

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