martes, 6 de agosto de 2013

Metegol

Metegol



Voy a obviar todo lo relacionado con el esfuerzo, la capacidad argentina, el trabajo en equipo, los 20 millones de dólares y la producción “al estilo americano”. Yo vi una buena película y punto.
Y dejo de lado todo lo demás, porque con esa información, con semejante cantidad de información, si la película hubiera sido mala a mí no me dice nada. Pero la película, la historia, es buena, y uno hasta puede prescindir de la tecnología de animación, y sumergirse solo en una historia bien contada,
El metegol no me es ajeno. Ni el club de barrio. Ni los personajes que lo habitan. Y Campanella mezcla esas barajas con maestría, con nostalgia, con humor y con valores.
Es cierto que después de todo lo que hizo, la vara es alta, y solo podía saltar esa vara con una película distinta. Y esta es distinta. Muy distinta. Pero a la vez es igual a todas.
Porque tiene ternura, es básicamente una película tierna, porque hay amistad, porque están los valores, porque hay mucho humor y porque hay una historia de amor entre dos que son distintos pero que comparten ideales y porque hay Frank Capra en cada minuto.
Campanella sabe contar, y eso es lo que queremos de un director. Ideas claras, personajes, situaciones, que nos vayan llevando despacito a la otra orilla, cuando la historia termina y quedan las anécdotas que la construyeron.
Amadeo es el protagonista de Metegol, es un chico de pueblo, de un pueblo instalado en un lugar incierto (quizá por eso de que debe funcionar en todos los países posibles) que tiene ritmo de pueblo y la gente es feliz con poco.
Juega al metegol Amadeo, como nadie. Es el mejor en eso.
Pero está creciendo, y con eso parece que no alcanza.
Se están yendo todos, y queda Amadeo con los grandes, con los que no tienen otro lugar.
Habrá un desafío con el chico fanfarrón, el que no pierde a nada, el líder.
Jugarán, se torearán y ganará Amadeo.
Pero el pibe malo volverá, millonario y poderoso, para vengarse de la única derrota que sufrió en su vida.
Y Amadeo, que no quiere confrontar con nadie, se verá envuelto dos veces en un desafío muy por encima de sus agallas, llevado por una niña, que luego será mujer, que es la inspiradora de sus sueños más heroicos.
Y de eso va la película.
Del pueblo, de los valores, del progreso que todo lo arrasa, y de las cosas simples, que cuando se combinan hacen grandes cosas.
En medio de esto la historia de los jugadores del metegol que cobran vida para salir en defensa y auxilio de un Amadeo perdido.
Esos jugadores de fierro serán el eje argumental de la película.
Esos muñequitos que de tanto haber jugado juntos se conocen de memoria y son capaces de todo.
Y ahí se juegan todos los valores imaginables, los que están unidos al fútbol, a la amistad, a los compañeros.
Hay mano de Eduardo Sacheri, el escritor compañero de andanzas en El secreto de sus ojos, pero sobre todas las cosas, hay un aroma a Fontanarrosa en toda la película (está basada en un cuento increíble “memorias de un wing derecho” lo que la hace mucho más entrañable.
Es Fontanarrosa en cada minuto. Flota su presencia en los personajes, en los gags, en los diálogos, aunque lo suyo solo se haya limitado a inspirar el texto y el guión.
Y eso es una felicidad.
Te guste o no te guste el fútbol, hayas jugado al metegol, hayas pisado el club del barrio o no hayas vivido ninguna de estas cosas, la película vale la pena.
Hay momentos de gran risa (qué lindo es reírse en el cine, aún a costa de bancar codazos) como la mayor parte de los gags del partido desafío, y momentos de gran ternura.
Y está bueno que a la película le vaya bien.
Y aunque al comienzo de la crítica me propuse no entrar en las comparaciones industriales, me pone feliz que entremos en esa liga. Argentina es orgullosa productora de grandes del cómic, dibujantes, animadores, guionistas, y eso tiene que plasmarse en más producción para consumo.
Los grandes de nuestras historietas merecen un lugar en las historias. Isidoro, Mafalda, Perramus, el Corto Maltés, todos, de a poco, protagonizando aventuras.

Hay pedacitos de mi propia infancia en Metegol, y eso es un plus, pero aún si no los hubiera, la película vale la pena.

3 comentarios:

  1. ¡Muy buena nota! Para mí esta nueva historia de Campanella tiene mucho corazón, humor y reflexiones. Me encantó.

    La animación es sublime y hay un par de escenas desopilantes. Desde el minuto 0 te engancha en el folclore argentino, su futbol, sus historias, sus pasiones.

    Un orgullo poder presentar un producto argentino tan redondo en materia de animación al resto del mundo.

    Te invito a mi propia crítica de "Metegol" en mi página: http://on.fb.me/12lBOds


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    ¡Saludos!

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  2. Soy el unico que piensa que a pesar de las lindas imagenes y chistes muuuy buenos aislados de la historia, la trama no deja de ser simple y comun? Que nada te sorprende xq desde que empieza la pelicula ya sabes por donde se encamina la historia? Vamos muchachos.... cuantas peliculas vimos ya que apuestan en un juego, al cual no lo saben jugar, por algo valioso como su vida? Recuerden....piensen... apostar en un juego buscando jugadores pesimos sin experiencia apostando lo que mas importa! Ya vi otras asi, no es nuevo. Y no m digan q soy rebuscado! A mi me gusta el buen cine y esta pelicula... solo me hace reir en ocasiones aisladas bien logradas pero la historia es muy yanky. Disculpen si les saque la ternura barata

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