sábado, 4 de julio de 2015

What append, miss Simone?

What happened, miss Simone? 



Este documental recién estrenado por Netflix es oportuno. Es oportuno para el negocio ya que es una especie de adelanto de un par de películas que se están cocinando sobre Nina, y es oportuno porque siempre es bueno ver más sobre esta enorme pianista, peleadora en todos los sentidos, símbolo de la lucha por los derechos civiles en estados Unidos, además de la gran cantante que era.
Su vida fue una vida de lucha, de hacerse lugar a los codazos, y de establecerse en medio de los turbulentos años 60 en el lugar privilegiado al que solo pueden acceder los artistas, ese lugar en el que no importa lo que dicen, si lo que hacen está bien, son bienvenidos.
Pero claro, el origen negro, el orgullo del origen negro, el virtuosismo al piano, el cantar porque no le queda otra, lo ecléctico de su repertorio, pero sobre todo, su lucha cada vez más notoria y despiadada (hay que revisar sus letras, lo que se nimbó a cantar!) la desplazaron definitivamente de los escenarios y de los discos.
Hoy estamos un poco más acostumbrados a compartir el arte con la lucha, pero en los 60, una mujer, negra!! que tocara el piano como ella y se animara a cantar "young, gifted and black" en el escenario de la universidad de Massachussets, en donde solo 300 de los 16 mil alumnos eran negros, eso es tener huevos, y Nina, más allá de todo, tenía huevos.
Su vida fue tortuosa, muy tortuosa, y esto está reflejado sin piedad en el documental, que tiene de bueno, además de su construcción muy llevadera y bastante distante del mito Nina, la cantidad de fotos, grabaciones de audio ye imágenes inéditas de recitales, que lo hacen imprescindible.
Uno puede quedarse con momentos al contar nada menos que una vida.
Todos somos seres contradictorios, tiernos, peleadores, hábiles y torpes, la magia está en saber qué contar y en qué orden.
Nina fue pésima madre, buena amiga, enorme peleadora (digo peleadora y no luchadora, porque queda claro en el documental que estuvo a punto de calzarse la de cuero y un fusil y salir a pelear con los Panteras Negras) gran pianista, mejor intérprete del sentimiento negro, del blues en su mejor expresión y una artista de su tiempo.
Eso es, una artista de su tiempo, que lo capitalizó e hizo básicamente lo que su corazón le dictó.
Podría haberse quedado feliz, contando billetes en su buena casa de Vermont en el Nueva York, con su esposo que la cascaba a la noche y su vida de película cantando un par de veces al año en el Carnegie Hall, pero eligió la pelea, la lucha, las raíces, y la locura la eligió a ella.
Vale la pena repasar su vida.
Es la vida de una artista.
Que hizo lo que un artista tiene que hacer, reflejar su tiempo, tomar partido, contar la vida.

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