domingo, 9 de mayo de 2010

Cold Souls


Hay películas que nos llevan a la superficie más brillante, y películas que nos llevan y nos depositan en el fondo, donde por lo general no llega el sol y es oscuro. Claro, también están las que no nos mandan a ninguna parte y todo el tiempo tenemos la sensación que estamos en la misma silla.

Cold Souls es una ingeniosa historia, un buen libro contado de manera eficaz, un poco moroso, pero muy eficaz.

Paul Giamatti hace de Paul Giamatti, un famoso actor norteamericano que, mientras ensaya Tío Vania de Chejov, se da cuenta que su alma le pesa demasiado en el proceso de creación de su personaje central.

Sencillamente no puede con ella, lo atora en el proceso creativo y lo hace padecer. Tanto, que no duerme y siente todo el tiempo que algo le carcome todo su interior. Lo oprime.

Ve en el New Yorker un artículo acerca de una clínica de un doctor que ofrece desalmar a quién lo ordene, tener el alma en un depósito personal y privado, y aventurarse a andar por la vida sin alma o con un alma alquilada, por un tiempo.

Así de simple es la anécdota, y así de poderosa.

Giamatti, en una actuación increíble por lo poderosa, irá pasando por distintos estados, se sacará el alma del cuerpo, andará sin una que lo haga sentir y será frío, despiadado,, liviano, seco y hueco.

Después, desesperado, mientras deja su alma en un depósito, será transplantado con el alma de una poetiza rusa, lo que le permitirá interpretar a un Tío Vania sensacional. Pero seguirá a la deriva, perdido, hasta que decida ir corriendo a recuperar su alma y todo se complicará.

En ese momento se cruzan historias y se enriquece la trama, saliendo el la cuestión casi de cámara que plantean estas películas con un actor sobresaliente que sencillamente inunda la pantalla, para ir dejando protagonismo a una historia de tráfico ilegal de almas entre los Estados Unidos y Rusia, con mafiosos en el medio y una mula. Una mujer que es la encargada de introducir las almas de los donantes en Nueva York.

Es ella, Nina, quién le dará a la historia un carácter distinto y bien logrado. Será una mujer que, de tantas almas que transportó, al quedar en cada operación un residuo de cada una de las almas en la suya propia, irá adquiriendo características singulares, que hacen que Giamatti entable con ella una relación especial.

Bien contada, con los suburbios de Nueva York y de San Petesburgo como escenarios, con una banda de sonido sensacional entra las que se destacan un par de bellísimas canciones interpretadas por Lhasa de Sela, Cold Souls es, un ejercicio para la mente, cansada la mayor parte del tiempo, de consumir esos enlatados, historias que al no encontrar un buen final tienen que recurrir a lo extraordinario, a lo inexplicable, y gastan millones en adornar un reltao que no lo vale.

Este es un buen libro, muy bien actuado y con un brillo particular.

Hace pensar en cuántas cuestiones de los avances tecnológicos tomamos como normales, cuántas veces nos encontramos con esos dilemas medio morales, medio intelectuales, sin saber hacia dónde nos llevan.

Hay sorna en esta película, y está bien que lo haya.

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