domingo, 20 de junio de 2010

Date Night


Date Night

Steve Carrell y Tina Fey son dos buenos exponentes de ese estilo de humor que nos cuesta por traducción pero al que le tenemos fe por las cosas que es capaz de desatar.

Situaciones, tras situaciones tras situaciones.

Esa es la regla que maneja este director del que conocemos la zaga de Una noche en el Museo y que tiene el privilegio de dirigir a los mejores exponentes de la nueva comicidad americana.

No es igual que aquella que conocimos hace años, dominada por el humor judío de la mano de sus tres máximos exponentes, Mel Brooks, Jerry Lewis y Woody Allen, esta etapa es menos retrospectiva, menos sarcástica con los propios errores, más de situaciones y gags que se suceden uno tras otro.

Nombré algunas de las películas que hizo antes el amigo Shawn Levy, no hay que perder de vista que su otro actor fetiche es nada menos que Steve Martin a quien dirigió en las Más barato por docena y la Pantera Rosa, pero esta, a pesar de tener a dos verdaderos tanques del humor americano actual, aquel que brilla en Saturday Night Live, no puedne siquiera pasar de la sonrisa.

Carrell es un tanque, ideal para volver a hacer a Maxwell Smart, capaz de inspirar ternura, gran capacidad histriónica, gestos y trabajar con el cuerpo como hacía Jerry Lewis en los 60, pero no logra nada, se quedan a mitad de camino en todo.

La trama arranca prometedora, como en Hicthcock, dos que no tienen nada que ver, con una vida normal y corriente, se van a ver metidos en un lío con policías, gángsters y corruptos, de la nada.

Y en la huída se las verán con todos, y claro, van a poder con todos.

Algunas apariciones estelares apoyando los momentos más interesantes, como la parición de Mark Ruffalo como amigo de la pareja, Marc Ghalberg o de Ray Liotta en su clásico papel de mafioso (será?) y muy poco más

Una lástima, ambos son buenos, de lo mejor que podemos ver hoy, el director también es bueno, pero falló algo,, no puedo decir qué es, quizá el guión, demasiado enredado en las falencias sexuales de un matrimonio de 20 años, o en lo no dicho de la pareja.

En definitiva, a mitad de camino en todo. No es lo graciosa que hubiera esperado con solo ver los créditos. A veces falla.

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