viernes, 25 de marzo de 2011

The company men


The compay men

Es una de esas películas que se podemos llamar testimoniales, muy efectivas, obvias, que se hacen cuando todavía los temas que la nutren están sucediendo.

Pero no por toda esta lista de lugares comunes deja de ser efectiva, al menos para ayudarnos a entender algo de todo lo que pasa.

Son cinco los personajes centrales, un Tommy Lee Jones demasiado bueno en el rol del viejo capo, acostumbrado a vivir muy bien, pero que está más arriba que todos, aburrido de las mismas situaciones repetidas, que sabe lo que viene y hace un gran esfuerzo por mantener algunos valores en pié en medio del sálvese quien pueda. La situación le duele, y lo notamos.

Luego están tres ejecutivos, uno joven, Ben Affleck, que se come el mundo, que tiene 12 años de carrera en la empresa y a partir de cuya historia se va a contar los últimos estruendosos colapsos corporativos del 2010 en los Estados Unidos. Es la historia de la familia que banca, que ya no podrá pagar lo que pagaba y que debe volver a vivir con sus padres.

Chris Cooper, una apuesta siempre segura, encarnará a ese viejo ejecutivo que empezó bien de abajo, en la fábrica, y que ahora, a los cincuenta y pico, tiene tanto para pagar por delante, como lo que deja ya pago detrás.

Y María Bello, una despiadada directora de recursos humanos, que se encarga de dar las malas noticias y de hacer las listas de los dos mil, a veces tres mil despidos.

Ese es el centro de la historia, qué pasa con todo eso, prendido con alfileres, todo lo que se debe, que sostiene la vida cotidiana de tantos empleados en Estados Unidos.

Es un buen espejo para mostrar un temor que no nos es ajeno, y el correlato de esa vida corporativa que algunos admiran por lo cómoda, por lo bien que paga mientras se va edificando, pero que acá descubrimos frágil, demasiado frágil para que constituya en plan de vida.

Mientras esas historias se van contando, el CEO de la empresa sigue al tope de los mejores salarios del mercado, sigue con su sueño de un nuevo edificio corporativo y con sus traslados en jet corporativo, como si nunca se viese alcanzado por los malos resultados que socavan los cimientos del negocio. Todo se arreglará con más recortes de personal.

Ese comportamiento corporativo estuvo en el centro del debate el año pasado, y casi mientras sucedía, lo relata esta película.

Todos empiezan a acomodarse a lo nuevo, ya son muchos meses de intentar reinsertarse y hay que cambiarlo todo, se acaba lo que pagaron por el despido (que en USA es una semana por año de trabajo) y hay que reinventarse. El freno a la vida que venía siendo la normal, se produce de golpe, de manera fuerte.

No hay ahorros en ese esquema, se ahorra mientras se va disfrutando de lo que se compra con ese ahorro hacia delante. Por eso, cuando se corta el chorro, todo se desmorona.

Chris Cooper no lo va a sobrellevar, se mata.

Affleck tragará orgullo y se irá a trabajar con el cuñado, un madurísimo Kevin Costner que es constructor.

Y el viejo Tommy Lee, al que un día también despiden, con reflejos intactos, con carisma y con otra billetera llena de acciones que le permiten otras comodidades, va a ser el intente recrear otra compañía con los viejos valores.

Comprará un galpón, se concentrará en aquello que hizo grande a las empresas de antes, el placer por el trabajo, por cuidar a sus empleados, por protegerse unos a otros, y reclutará a un grupo de sus viejos amigos para empezar de nuevo.

Para los que estamos acostumbrados a ese mundo corporativo que retratan, es una película familiar, todo lo que sucede es verosímil, y todo puede pasar.

Quizá si le hubieran dado un poco más de tiempo a la filmación, hubiéramos podido incorporar el fin del proceso y la reconversión que se está intentando, recuperando empleos, volviendo a crear una mística que, es de esperar, haya aprendido de los errores. Burbujas que le dicen.

Las actuaciones son la base de esta película, no será atractiva para los que no conocen ese mundo de los trajes y los trimestres y los resultados. Le serán ajenos los personajes. Lo que no puede pasar inadvertido es lo que sucede cuando todo cambia, un día llegamos al empleo de los últimos 10, 15 años, y ya no lo tenemos más.

1 comentario:

  1. Tan cierta que sorprende...me gustó mucho la escena de Chris Cooper cuando dice "me echaron y el mundo siguió girando como si nada, los vecinos salen a la misma hora, las situaciones son las mismas de antes, nadie se enteró que yo soy desempleado"

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