domingo, 27 de marzo de 2011

El hombre de al lado


El hombre de al lado

Los vecinos no se eligen, dice la bajada del título. Pero sí se elige la casa, la esposa, la profesión, los temas de los que uno habla y de los que no habla.

Sólida película, tiene una tensión constante, nos hace siempre estar atentos a lo inesperado, es divertida, es cruel, es profunda. Todo, menos conmovedora. Uno no puede conmoverse con sus personajes, ni con la historia. Ahí está su acierto.

Son Víctor y Leonardo. Víctor es un tipo siniestro, básico, elemental, que parece violento, no sabemos qué hace, a qué se dedica, solo sabemos que un día, a mazazos, abrirá un agujero en su pared para obtener “unos rayitos de sol”.

Leonardo es todo lo contrario, engreído, snob, de habla difícil y entonaciones muy cuidadas, es el propietario de la casa en cuya medianera Víctor la emprenderá con su búsqueda de sol.

Sería una disputa más entre vecinos, pero es en La Plata, y la casa en la que vive Leonardo, diseñador de sillas de fama mundial, es nada menos que la única casa que Le Corbusier construyó en todo américa y es en la medianera que da a su cocina el lugar que Víctor agujerea sin piedad.

A partir de los primeros mazazos la vida de Leonardo se convertirá en una pesadilla. No puede manejar a ese primitivo, que lo invade, lo confunde y lo conforma. No lo puede enfrentar, está acostumbrado a controlar, a ningunear a sus alumnos, a sus pares, pero no puede con este hombre.

Lo invade. No lo deja dormir. Lo incomoda.

Habrá un enorme árbol en el centro de la casa, clases de yoga que da su mujer en una sala, todo interrumpido por los mazazos de al lado.

Vamos a ser testigos de un deterioro lento, progresivo, impiadoso. Y también de lo peor de su clase, las agachadas, las traiciones.

Uno no puede dejar de encantarse con el desarrollo de la trama. Que es cierto, es demasiado elemental, pero tiene dos grandes actuaciones que la sostienen.

Aráoz es un actor muy interesante, de no haber sido por el juego televisivo (bueno, desde dónde me animo a decir esto?) teníamos un tipo versátil. El problema es que siempre tenemos la caricatura a la mano, y eso nos oscurece la vista.

Lo de Spregelburd es sensacional. Compone a este tipo de mierda, exitoso, que vive de apariencias, que sostiene su personaje entre los de su tipo, pero que es incapaz de jugarlo en casa, o en las cuestiones domésticas, con una versatilidad increíble.

Están muy bien los dos. Hay química, y eso se nota en la película.

Un día lo llama por teléfono para invitarlo a un bar canchero, para hablar como amigos de la ventana nueva, Leonardo le dice que no puede, que está muy ocupado, y Víctor le dice, pero si estás cabeceando frente a tu tecleado, te estoy mirando por la ventana, estás al pedo.

Un día Leonardo le va a ofrecer lo que cree que puede ser la solución, 15 lucas? por los gastos, está bien? le pregunta, pero no va a aceptar. Víctor, a cambio, le pasa por la ventana un escabeche de jabalí, un jabalí que él mismo cazó.

Le va a mandar flores a la señora, una escultura hecha de pedazos de escopetas y balas y cartuchos, que se llama "origen", le explica, representa una vagina y un útero, el de mamá, una concha, bah!

Le dirá, master, campeón, bebé, tío, y Leonardo no sabrá nunca como responderle.

Buscará excusas toda la película, será absurdo, indolente, superficial.

Buena experiencia de la pareja Mariano Cohn y Gastón Duprat.

El final es interesante. Leonardo será lo que insinúa durante toda la historia, una mierda de tipo, cobarde, egocéntrico, y actuará en consecuencia.

No dejen de verla, en serio.

2 comentarios:

  1. Te viste todo el cine!!! coincido con tu crítica sobre esta película, y tomo tu advertencia... para no ver el Cisne Negro!! jaja!!

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  2. La película El Hombre de Al lado me encantó, veré de poder llevarla al teatro como propuesta, muy interesante cada uno de los personajes y Araos un excelente actor...

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