sábado, 26 de marzo de 2011

Marte necesita mamás


Mars needs moms (Marte necesita mamás)

Suelo recomendar por esta página que, en el caso de no tener descendencia directa, hay que procurarse un ahijado, sobrino, hijo de amigo, para disfrutar de estas películas que, ahora de a varias, llegan a nuestra cartelera.

Casi sin darnos cuenta, los que tenemos más de cuarenta, pasamos de la parsimonia de los dibujos del viejo Walt, con su andar sutil y su asexualidad manifiesta, a estas maravillas de la animación, que pueden llevarnos a cualquier parte, mezclando la fantasía más absoluta con personajes casi humanos.

Esta película es la cantera de Robert Zemeckis, y no tengo que agregar mucho, todo lo que viene de ahí merece que paremos un poco, solo tengamos en mente a Volver al Futuro, Forrest Gump o Nàufrago, para saber a qué mundos nos puede llevar.

Resulta que Marte no es ese planeta sin agua, sin vida, sin relieves, que vemos en las fotos de la NASA, Marte tiene toda la vida debajo de su corteza, debidamente escondida a los ojos de los humanos.

Dominados por una “supervisora” seca, vieja, mala, que decidió hace muchos años que los hombres solo sirven para abrazar y hacer monigotadas, y desecharlos ni bien nacen, quedándose solo con las mujeres de la especie.

Para lograr una sociedad organizada, creó unas Nanny Bots, que son robots de cría, que hacen lo que pueden con los bebés.

Pero les falta el sentido de la justicia, de la disciplina, que solo las mamás pueden administrar.

Buscan en la tierra, y la encuentran, cada tanto cazan en la noche a una de esas mamás que todo lo pueden, para secarles el cerebro cuando sale el sol y distribuir toda esa sabiduría en las Nanny Bots.

Simple.

No cuentan con que el hijo, que se había ido a acostar harto de que lo manden a sacar la basura, dijera antes de dormir que estaría mejor sin su mamá.

Suficiente para despertarse en medio de la noche con la culpa que lo hará levantarse de la cama para correr a la habitación de mamá justo cuando los marcianos la empiezan a llevar.

Corre por su jardín y logra colarse en el nave espacial que los llevará a Marte.

Y ahí empezará todo.

Su pelea por salvarla. Su reflexión.

Y el amor, aparecerá el amor por encima de todo, lo que prolijamente la supervisora ha quitado de las vidas de los marcianos.

No estará solo en la pelea.

Griggle, que después sabremos que se trata de George Ribble, que se presentará como un astronauta perdido de las viejas misiones de Ronald Reagan (ven por qué no son para chicos?) pero que en verdad será otro niño perdido en la misma historia. Una marciana joven, pintadora de graffitis y enamorada y una mascota electrónica, que se lleva los momentos más interesantes de la película.

Habrá de todo, emoción, peligro, buenos, buenísimos diálogos.

Qué placer escaparse a ver estas joyas.

Siempre pienso qué hubiera sido de nuestras cabezas si hubiésemos consumidos estas historias.

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