viernes, 29 de julio de 2011

Casino Jack


Casino Jack

Basada en vida y obra del lobista Jack Abramoff es otra buena interpretación de Kevin Spacey, del que sabemos cada vez menos cercano a la industria y viviendo en Londres dueño de un teatro.
Es una buena pintura de los delicados equilibrios que sostienen el esquema central de la política de los Estados Unidos. Sabemos, y lo dicen cada vez que pueden, que el lobby es lo que hace que el sistema democrático funcione y que la negociación es lo que hace que funcione el sistema legal en USA.
Y también estamos acostumbrados a ver cómo son las fallas, sobre todo en las películas que trabajan alrededor de los grandes temas legales. Los juicios, las negociaciones, las turbideces.
Pero son pocas las veces en las que se retratan casos de lobby, de mala práctica en el ejercicio de la gestión de intereses.
Ahí vamos, en sintonía con las películas que nos están ayudando a entender la caída de las grandes corporaciones, los cambios en la política, el sensacional crack del sistema de hipotecas, Enron, el nuevo fenómeno del desempleo, Casino Jack se mete con un célebre lobista judío, que, desde su imperio en Washington, influye decisivamente en dos temas complejos, el juego y las minorías indias.
Sus manejos, sus dobleces morales, sus cimientos de enorme debilidad pero de grandiosa apariencia, serán retratados con crudeza. Todo lo que ha construido tiene una base que descubriremos débil, amorfa.
Lo interesante de la película es que no cuestiona el trabajo de los gestores de intereses, no hace balances negativos sobre la actividad, de alguna manera especula con los que hacen mal las cosas, pero las firmas siguen ahí, y lo peor que puede pasarles que perder la licencia para operar en Washington.
Poderosos, influyentes, los lobistas son bien retratados, y dejan claro que lo que salió mal, producto de su falta de ética y do códigos, es la conducta de un tipo inescrupuloso.
Spacey opacará a todo el elenco, será superior y la pantalla se iluminará con sus caras y sus poses y su voz.
Agrega esta vez algo que ya le vimos hacer en entrevistas y en algunas cosas extra pantalla, sus asombrosas imitaciones, hará de De Niro y Pacino y será genial en ambas interpretaciones, que las hará para distender situaciones.
Hay un buen segundo rol para Barry Pepper, que está llamativamente delgado, y no creo que por exigencias del rol.
A Pepper lo vemos encarnando a Bobby Kennedy en la miniserie que están dando en televisión por estos días.
Una película no muy amigable para el gran público, muy interesante y didáctica para los que se dedican al mundo de la gestión de intereses.

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