martes, 4 de marzo de 2014

Gravity


Gravity


Gravity es un poema largo, uno de esos en los que vamos leyendo pero a la vez vamos oyendo la respiración entrecortada al leer, vamos repasando zumbidos que llegan molestos, vamos intercambiando palabras con los recuerdos que evocan esas palabras.
Es una película íntima, de paisajes, de paisajes tan increíbles que se hacen hermosos a la mirada de esa cámara que se entromete poco, que no deja adivinar los efectos especiales. Está tan bien filmada, que podemos prescindir de ellos, podemos simplemente contar una historia.
Y es lo que hace Alfonso Cuarón, y de manera ejemplar.
Cuenta con dos voces, casi son dos voces que narran los maravillosos espacios, como si estuviéramos en el viejo Planetario de Palermo.
Sandro Bullock entrega una heroína que no quiere serlo, y George Clooney un héroe que tiene conciencia de su lugar en la historia.
Ambos protagonizarán una historia de una intimidad increíble, con todo el cielo a merced de su aventura.
Es eso, una ventura, una de aventuras, pero a la vez una de poesía.
Un relato lento, como lentos se desplazan los cuerpos allí donde no hay gravedad, y es un relato íntimo, con mucho de escucharse a si mismos, con mucho retumbe de recuerdos agolpados y de luchar por sobrevivir.
Todo el tiempo sabremos que la Bullock lo logrará, la película no nos sorprende en ese plano, pero nos meteremos en esa odisea, esa otra odisea en el espacio, hasta que sus pies logren ponerla nuevamente vertical en la tierra.
Es un gran ensayo esta película, porque la producción fue difícil, porque llevó tiempo, porque fue difícil de rodar, porque hubo que tener paciencia, pero qué bueno que un gran estudio la haya tenido, el resultado final es increíblemente bello.
Dura lo justo, quizá hasta resulte corta, y hay que verla con protección de grandes producciones espaciales. A pesar de la inmensidad de los paisajes, de lo grandioso que todo se ve, es una película íntima. Una historia que de tan simple, es absolutamente compleja e impredecible.
Quizá estemos en presencia de una película que inaugura un género, quizá solo sea un experimento (que recauda bien, por cierto) sea lo que sea, es bienvenida, es majestuosa y romántica, es arriesgada y bella, es una buena película.
Un largo poema, extraño, moderno, cadencioso, desesperado, filmado con maestría.

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