domingo, 10 de abril de 2016

El Clan

El Clan

La corrección de Trapero para la sordidez de una historia demasiado cercana



Trapero es efectivo y se mueve como nadie en esos límites de los marginales. Desde Carancho o La Leonera, sabemos de su capacidad para captar esos seres despiadados que son capaces de hacer cualquier cosa para alimentar su ambición.

En El Clan hace un trabajo artesanal, tomando la historia real del Arquímedes Puccio y su familia, introduciendo muy bien en la historia el factor histórico, y recreando (aquí creo que falla el guión) de manera lineal y cronológica, lo secuestros y asesinatos de personas de la acomodada familia de San Isidro.

El contexto es importante, y es el mejor aporte del filme, ya que se retrata muy bien el paso tembloroso de la dictadura a la primavera Alfonsinista, y una democracia que da sus primeros pasos.

Es en ese momento en el cual, los operadores de las sombras, las células díscolas que se dedicaron más a hacer plata que a entrarle a los enemigos por cuestiones ideológicas, deben pasar a retiro porque se quedan sin apoyo de las cúpulas del poder.

Está muy bien contado eso, están también bien resuelta la tensa relación en el seno de la familia, testigo mudo o indolente de aberraciones, y sus posteriores reacciones ante lo inevitable.

La película desde esos aspectos formales es buena.

Creo que quizá en el guión, demasiado lineal a veces, se podrían haber encontrado toques menos documentales y más cinematográficos, pero en el balance, la película cumple con su objetivo artístico.

Francella compone bien a Puccio, al límite de sus nuevos papeles, y con sabiduría. Hace a un tipo frío, calculador, capaz de asesinar sin perder la calma, cristiano y asceta.

Y está bien secundado por Peter Lanzani, en una actuación con matices interesantes.

Buena recreación de una época en la que todo era esperanza, y la fuerza de esa esperanza terminó definitivamente con lo más oscuro de la historia reciente.

Es también una historia de traiciones y de revelaciones.

No es fácil meterse con algo tan reciente, ahí están los diarios, los clips de los noticieros, los sobrevivientes, para recordar detalles que seguro no están en el relato. El trabajo del director es elegir qué contarnos, cómo hacerlo, y Trapero tiene oficio para esto.

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