lunes, 5 de junio de 2017

Jack Reacher

Jack Reacher

La máquina perfecta de hacer éxitos busca su nueva franquicia


6 Butacas




Tom Cruise es hombre de franquicias, de series que si son prolongadas, mejor.
Es hombre de taquilla, de apuestas y de cientología.
Es un hombre de la industria, que conoce como pocos, al que miman y buscan y cuya presencia en pantalla es imán para un público sobre todo numeroso.
No busquemos otros valores, al menos no por ahora, en sus protagónicos. 
Salvo alguna aparición distinta, como en Magnolia de Paul Thomas Anderson o en Colateral de Michael Mann, sus personajes son todos muy parecidos y poco inspirados.
Aunque en el fondo, su magnetismo y sus despliegues hacen que un poco le creamos al marginal que fue separado de alguna fuerza del bien por error de otro.
O que deba volver encubierto para desentrañar un poderoso juego de intereses que ponen en riesgo al mundo y que lo tienen a él como salvador.
De eso va Jack Reacher en esta segunda entrega (habrá más?)
De un mayor del ejército que está en una especie de clandestinidad, al que el destino pone de nuevo en la línea de fuego, y de cuya inesperada trama nos iremos enterando por dosis paulatinas pero efectivas.
Bien filmada, con acción justa, con romance insinuado y con historia tierna en el medio, habrá de todo en la trama, y de todo el bueno de Tom saldrá airoso.
Muy interesante la presencia escénica de Cobie Smulders, también mayor del ejército y también luchadora por el bien, a quién vemos en la televisión como Robin Scherbatsky de How I met your mother. Es hermosa, tiene presencia en la pantalla, y es interesante como intérprete.
El director es de oficio, es el mismo de Diamante de sangre con Di Caprio y la ya clásica Leyendas de Pasión con Pitt y Hopkins, es decir, un artesano a la hora de dirigir a íconos.
Se nota, se disfruta la acción.
Preparen los pochoclos, dejen el cerebro por unos minutos en stan by y agachense con los tiros.

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