miércoles, 21 de diciembre de 2011

The ides of march


The ides of March

Si te gusta algo la política esta es una de esas películas que no podés dejar de ver. No es que te vaya a marcar la vida, que te signifique entender mejor un proceso o ver el otro lado de un candidato, es que es un relato sólido y de una actualidad y veracidad increíbles.

Es la quinta película de Clooney como director, y va dejando pocas dudas de la enorme capacidad que tiene para convertir en personal, en íntimo, en algo de calidad, lo que encara.

La película es una puesta en escena de la enorme y profesional maquinaria de las elecciones partidarias primarias en los estados Unidos, desde la óptica de un Senador con aspiraciones presidenciales y su equipo de campaña.

Así de simple es el planteo y así de complejo.

Clooney es el Senador en cuestión y el equipo de campaña lo dirige el enorme Philip Seymour Hoffman (los lectores de Butaca saben que es uno de mis preferidos) y es secundado (en realidad es el verdadero protagónico de la película) por Ryan Gosling, el ascendente actor de All good things y Loco y estúpido amor.

Del otro lado, como jefe de campaña de su contrincante en la interna está nada menos que Paul Giamatti (otro enorme actor) así que entre ellos 4 se desarrollará el conflicto.

Traiciones, lados ciegos, puntos oscuros, financiamientos, muchas horas de trabajo, nervios, cálculos electorales, disciplina, discursos, armado de argumentos, operaciones mediáticas, vamos a ver de todo y todo bien representado.

Vamos a ver también, que esa súper profesionalización de los esquemas de campaña (que son puestos al servicio de los políticos y de los partidos) tiene muchos puntos de contacto con nuestra realidad local, y que cada vez nuestros escenarios electorales se parecen más y más.

Un amorío con una pasante (les suena?) una estrategia para lograr el pase de uno de las mentes brillantes del equipo, otro Senador con poder territorial que negocia su apoyo al candidato con más chances a cambio de un puesto si llega a la Casa Blanca, todas cosas que nos suenan, que no tenemos tan presente que sucedan en USA, pero que nos pone en una realidad de la política que se parece mucho en todo el mundo.

Bien narrada, sólida en los tonos, en la música, en lo destemplado de los paisajes, en la soledad y calidez del micro de campaña, es una buena película.

Tiene buena trama, está bien contada, y lo que hacen los actores es creíble, qué más le pedimos al cine?

Clooney es uno de esos tipos de raza distinta. Si por sus papeles, su antiguo carisma, su mundanidad, lo ubicamos en la galería de los grandes, como si hubiera nacido fuera de época, y se nos ocurre que hubiera sido amigo de Jimmy Stewart o Cary Grant, en esta su quinta película, también muestra su costado de industria, como esos grandes de la era de oro (o de plata según algunos), que en algún momento de sus carreras, tomaban las riendas del negocio.

El bueno y lindo de George está en esa liga, juega en esa liga, con una soltura y un carisma enorme.

Tiene cuerda para rato.

Si antes no lo ataca la fiebre de la política en serio.

Le gusta la política.

Tiene las cosas claras y toma partido.

Y le sienta bien el traje de candidato.

1 comentario:

  1. Primero Philip Seymour Hoffman y Paul Giamatti es un placer siempre verlos. Clooney, como su amigo Pitt (y no tan amigo Di Caprio) luchan para demostrar que no son solo una cara bonita y lo vienen logrando los muy turros dejandonos con menos excusas comparatives frente al universo femenino.Paul Giamatti es nos da esperanzas.CdR

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