sábado, 10 de marzo de 2012

J Edgar


J Edgar

Poderosa, romántica, patriota, cínica. Cuatro de entre tantas tonalidades que Clint Eastwood elije de su paleta de pintar películas.

J Edgar es una biopic, pero a la vez es una historia de amor compleja, una historia de un país enorme y una historia que gira alrededor de un hombre forjado a la sombra de una madre todopoderosa.

Está todo bien en la película, y es una costumbre en las óperas del bueno de Eastwood.

Acá elige un deliberado color azul metálico para casi todo, como que flota en el ambiente, lo que nos sitúa en un presente sesentista, con flashbacks casi imperceptibles y naturales, a los días jóvenes de J Edgar, para que descubramos lentamente de dónde salen todos los elementos que componene su carácter y sus debilidades.

Una enorme interpretación de Leonardo Di Caprio, que está en una madurez interpretativa capaz de sacar a esta altura de su galera, matices, movimientos, dudas, con arte y eficacia. Tengo que admitir, otras veces lo hice en este blog, que lo ayuda la máscara. Ese recurso de una máscara potente que ayuda a la interpretación.

Pero en este caso la máscara no es todo, hay que meterle desconfianza, pasión descontrolada, odio indisimulado y una homosexualidad reprimida y desesperada. Con la máscara no alcanza.

Si alguna vez hago algo que valga la pena ser contado, si es necesario filmar sobre mi vida, llamen a Clint.

Invictus, Bird, lo va a hacer bien.

Frecuente cosa esa de los gringos, de revisar a sus personajes con alguna crudeza, tratando de bajarlos del pedestal antes de subirlos. Reflexión que se me ocurre por estos días que estamos filmando la biopic de Néstor Kirchner. No digo que lo hacen todo bien, pero hay algo de envidia en eso de poder despojarse para verse mejor.

Hoover era un personaje de mierda. Jodido como pocos, carroñero, un estafador profesional, obsesivo y miserable. Sin embargo, aún destilando esos menjunjes, vamos a descubrir algo de su lado bueno, su amor por su país (aunque canalizado de manera despiadada) y sus obsesiones altruistas (cuidar a todos los ciudadanos con vigilancia extrema, cualquier parecido con la realidad de 2012 es pura coincidencia).

J Edgar fue además del director del poderoso FBI durante 8 presidentes, un apasionado por la ciencia aplicada al combate contra el crimen y tuvo en sus manos casos que sacudieron a la opinión pública mundial. Y mientras hacía todo esto, mientras ponía las piedras sólidas sobre las cuales si iba a edificar el andamiaje policial federal de los Estados Unidos, grababa secretos de cama, miserias, que le permitió tener es su puño a todos los poderosos de su País durante más de 40 años.

Es llamativo y bien tratado el tema de su homosexualidad. En eso la película no cae en golpes bajos ni detalles innecesarios, se conforma con mostrar a un joven Edgar tratando de conquistar mostrando su brillantez, a una hermosa mujer, y, al ser rechazado, como que interpreta que ese rechazo es para siempre y por todo el género femenino, lo que determina su vida futura.

Esa mujer, hermosa, es quién se convertirá en su secretaria de toda la vida Helen Gandy, interpretada acá por Naomi Watts, en un papel contenido y disciplinado, con una máscara de su propia vejez asombrosa que no le quita ni un gramo de su enorme expresividad.

Todo es J Edgar, no hay lugar para meter otros contenidos, otras historias, es la historia del hombre y sus circunstancias, no hay lugar para nada más. Todos serán secundarios entonces, hasta los hermanos Kennedy, a los que Clint deja pasar casi como secundarios en la historia de Hoover.

Quizá tenga unos minutos de más. La música es buena, pero no a la altura de las músicas que suelen derramarse en las películas de Eastwood, no hay todo el jazz que podría haber, y la narración, incluidos sus idas y vueltas, es impecable.

Cierro con Di Caprio. Si cuando se menciona su nombre se les viene a la cabeza el rubiecito de sonrisa de papeles no tan jugados, vayan borrando eso de sus cabezas, desde Los Inadaptados hasta hoy, hay un recorrido que no tiene techo. Y un lugar, si vive lo suficiente, en el Olympo de los grandes.

1 comentario:

  1. De acuerdo. Es cosa seria Leo. Desde Blood diamon hasta aca, maduro mucho. Y elige bien las pelis en q actua. Las expresiones con su mirada , movimiento de cejas, labios... Impresionante. Azo. Ed

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