domingo, 24 de julio de 2016

Cien años de perdón

Cien años de perdón

Ya la vimos, pero con acento español y argentino se deja deja ver la falta de pulido


5 Butacas


Es que no está mal esta coproducción española con la muy exitosa productora argentina de KS films, pero tampoco está del todo bien.

Es decir, de alguna manera nos entusiasma una trama que desde el primer minuto vamos a adivinar no tan lineal como se presenta, pero cuando nos vamos metiendo en ese relato que se complica a medida que corre el tiempo, nos damos cuenta, o percibimos que no vamos a ir a ningún lado.

De todas maneras vale el buen intento.

Un grupo de asaltantes (un uruguayo, argentinos que no hacen nada por disimular el acento y un español) entran al banco central de Valencia para un robo de magnitud.

Afuera llueve como pocas veces en la ciudad y el atraco parece estar cuidadosamente planeado.

Entrarán, vaciarán todas las cajas de seguridad y se irán por un boquete en el piso que los conduce a un túnel de subterráneo abandonado.

Todo bien, pero algo sale mal y todo comienza a complicarse.

Resulta que la salida, debido a la lluvia, no será tan fácil como la planearon, y entre los propios integrantes de la banda, se irán produciendo fisuras que complican todo.

Pero la complicación principal no está adentro del banco, está afuera, alguien está muy inquieto con el contenido de una caja de seguridad que pertenece a un miembro del partido de gobierno.

Entonces habrá tensión adentro y afuera.

Planes que se frustran, historias entre los miembros de la banda, la prensa, el gobierno.

Todo muy obvio y poco resuelto.

Hay un momento de la película en el que casi con seguridad sabemos lo que va a venir, y eso no es bueno nunca.

Por el lado de las actuaciones, Luis Tosar y Rodrigo de la Serna hacen lo suyo con oficio, y son lo mejor de la tensión narrativa.

Pero no alcanza.

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