lunes, 21 de marzo de 2016

Carol

Carol



Cuánta expectativa me despierta cada nueva criatura de Cate Blanchett. Cuánto de magia y de carga de vieja historia tiene cada uno de sus personajes.

Ambientada en los años 50 Carol plantea una relación de dos mujeres en una sociedad no preparada para estos vínculos.

Una aspirante a fotógrafa que vive su vida ente sus fotos todavía no conocidas y su trabajo en una tienda de departamentos conoce por casualidad, en una venta, a Carol, una sofisticada mujer de clase alta con la que vivirá una aventura amorosa a contramano de todo.

La película es eso, esa reflexión, esa sociedad no dispuesta a tolerar ese tipo de amores, unas vidas marcadas por la desdicha, pero a la vez la valentía de una protagonista que no se resigna vivir a contramano de su naturaleza, y a pagar ese costo.

Blanchett es brillante, como en cada una de sus interpretaciones, nada más que en esta tiene una contención que la hace pasarse de sugestiva.

Sobran los susurros, las medias voces y las miradas.

Desde es punto de vista, a pesar del gran cuidado en cada una de las imágenes y las sugerencias, la película pierde atractivo. 

Todo está demasiado sugerido, todo es un medio tono que en algún momento cansa.

Es bella, la fotografía, la música (un dejo de Philip Glass en los acordes) y ese rostro extraño de la Blanchett.

No mucho más.

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