domingo, 26 de junio de 2011

All good things


All good things

Cuando está Frank Langella es porque va a haber algo siniestro. No es cierto?

Poco recorrido para su director, buenas intenciones, buena ambientación y una trama que, de hacerlo bien, se contaría sola.

Basada en un hecho real (así nos dicen) producido en el seno de una de las familias dueñas de la mitad de los edificios de Manhattan, cuenta la historia del hijo mayor de Langella, un vago consuetudinario y drogón que, como su padre no podía hacerlo entrar a lo grande en el negocio familiar, lo hace hacer trabajos menores, como ir a revisar los cueritos de las canillas de los departamentos que alquila.

En esas bajezas estaba cuando va al departamento de Kirsten Dunst (alguien me aclara que tiene esta rubia que le dan tanto trabajo?) y enamora.

Por supuesto que la familia se opondrá a la relación, el tipo no despierta, se sigue drogando y todo se irá por la canaleta.

Habrá una desaparición, algunas muertes, y mucha sordidez.

La reconstrucción de época es quizá el rasgo mas interesante, está ambientada en los 70 y es un mérito.

EL protagonista, Ryan Gosling con sus anteojos de margo metálico finito, parece una caricatura flaca del asesino de Lennon, pero está bien logrado su ambiente de opresión psicológica y drogas.

Es una buena película hasta la mitad, desde ahí, como suele pasar, el apuro por contar lo que se sucede hasta el final, los hace meter en problemas, saltos en la historia, cambios de planes repentinos, la aparición de personajes secundarios que tendrán aportes fundamentales a la trama y demás trucos.

Era una buena historia, pero no está bien contada.

Es más, aburre de a ratos.

EL tráiler, a veces pasa, es muy superior a la película.

Tiene algunos datitos que son guiños para los amantes del género, como cuando el protagonista, sin que lo veamos pero lo adivinaremos, mata al perro de su esposa, en un homenaje al bueno de Hitckock.

Se podrían haber esmerado más.

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