domingo, 26 de junio de 2011

Cedar Rapids


Cedar Rapids

Los norteamericanos tienen un sugénero de comedia en cine, que explota el absurdo, los contrastes, en algunas películas, lo bizarro, que puede ser un poco agresivo y áspero para nuestra manera de encarar la comicidad, pero que si uno entra en ese mood, es insuperable.

E la línea de Best in show y un poco menos de Napoleon Dynamite, Cedar Rapids nos lleva a la vida de Tim, un vendedor de seguros que hace de su profesión un canto de hidalguía a la vida (lo hace para proteger los sueños de la gente, y se lo cree) que nunca salió de su pueblo natal.

Campesino, rural, sin alteraciones, su pueblo es un típico pueblo rural americano, muy tranquilo, en donde todos se conocen, absolutamente todos.

La vida pasa para Tim sin preocupaciones más allá de las domésticas.

Esta pre comprometido con su maestra de séptimo grado (una impecable Sigourney Weaver) con quién tiene sexo una vez a la semana (ella se acaba de separar) y no hay nada que parezca alterar esa sonrisa inmaculada y ese asombro por las pequeñas cosas que salen de su mundo.

Su compañía, su trabajo, sus amistades, todo será siempre igual.

Pero un día la tranquilidad se altera. Tendrá que viajar a representar a su empresa a una convención anual de aseguradoras.

Será su primer viaje a una gran metrópoli (Iowa!!!) y su primer viaje en avión y su primera vez para un millón de cosas.

Todo será complicado, desde dar su tarjeta de crédito en el front desk para eventualidades, hasta compartir el cuarto.

Su candidez, su manera campesina de ver la vida, se verán alteradas para siempre en la compañía de tres asistentes a la convención.

Serán John Reilly (siempre dúctil) y Anne Heche los culpables del desbarranco de Tim. Desbarranco que incluirá alcohol, drogas, y hasta sexto en la pileta del hotel.

Ese es el centro del relato, la pérdida de la inocencia de un hombre grande, la pérdida de la candidez y descubrir que no todo es “asombroso” como está acostumbrado a decir.

En el transcurso de ese recorrido, los gags serán inteligentes, las actuaciones serán sólidas y la historia no se detendrá nunca.

Es un estilo de comedia que no te deja respiro, y que cuando menos lo esperás, una situación absurda te saca de foco.

El protagonista es Ed Helms, cara muy conocida de las dos Hangover, éxito de taquilla en todo el mundo y con fanáticos confesos.

Su sonrisa inmaculada, su peinado, su mirada, son esenciales para comprender el mejor momento de la película.

Del sub género que mencioné es quizá la más accesible de todas las que llevo vista, no es solo para público que vibra en esa sintonía, puede disfrutarse desde varios ángulos.

Hay que verla.

2 comentarios:

  1. Ese "Hay que verla" sono casi imperativo.... Allá estaremos... Juan Pablo

    ResponderEliminar
  2. Si estoy interpretando bien la crítica, es el tipo de películas cómicas que me gusta ver a mi. Vamos a darle la oportunidad que no pensaba...TGB

    ResponderEliminar