lunes, 20 de junio de 2011

Jack goes boating


Jack goes boating

Algunas consideraciones, esta película difícilmente llegue al cine, aunque es de reciente producción y recibió buenas críticas, tiene destino de festival o estreno en pocas salas, así que, vayan por el DVD.

Otra aclaración necesaria, cualquier historia contada en Nueva York ya tiene algo que me gusta, si le agregamos nieve, suburbios y piano suave, es una combinación que me gusta mucho. Es cierto, sobre esos datos fundamentales habría que subir alguna historia que merezca la hora y media de imágenes, y esta película lo logra.

Es la opera prima de Philip Seymour Hoffman y es todo lo que esperamos de él. El mismo de Capote, de Before the devil knows you are dead de Lumet (esa escena inicial con Marisa Tomei por favoooor). El mismo actor secundario de tantas, que vimos gordo, flaco, gordísimo y siempre interesante.

Esta era la otra aclaración que tenía que hacer, PSH me parece uno de los mejores actores de su generación, dueño de un registro íntimo, una capacidad increíble de contagiar y una carrera envidiable, con solo 43 años es uno de los grandes, y con esta etapa de dirección que empieza (en realidad dirige teatro) todavía no nos dio lo mejor.

Esta historia es simple, demasiado simple, tierna y melancólica. Jack, el papel que encarna Seymour Hoffman, es un chofer de limusinas (de las clásicas de Manhattan) y tiene un amigo.

Ese amigo (co productor y amigo en la vida del rubio) tiene una esposa y también maneja una limo.

Le presentarán a una amiga de la mujer, no sabremos bien de dónde vienen sus problemas, pero se la verá frágil, problemática, casi antisocial.

Los dos son solitarios hasta conocerse.

Los dos, que ya son maduros, se saben de memoria lo que les gusta y lo que no les gusta, por la experiencia de las parejas que los rodean.

Lo que no saben, es cómo llega, cómo luce el amor cuando se presenta.

Y el frío, el trabajo en el tráfico de la ciudad, la nieve y el piano (que entra siempre en el momento justo) serán el telón de fondo de la aventura de enamorarse.

Frases sueltas, lentas, casi como atragantando las palabras, serán disparadores de epopeyas, como pasa con el amor. Si ella dice, qué lindo sería ir a navegar en bote, él la invitará aunque falten seis meses para el verano, y como no sabe nadar, tomará clases hasta aprender.

Cuando la ataquen en el subte, la irá a ver al hospital y le pondrá sus auriculares (escucha música todo el tiempo con un viejo walkman) para escuchar música que le cambie el humor, y la invitará a comer una cena que él va a preparar.

Ella le dirá que nunca nadie cocinó para ella, y él, que no tiene idea de cómo se pela una papa, aprenderá con un cocinero del Waldrof Astoria, que en la madrugada le enseñará a pelar, a machacar los ajos, a llevar las cocciones a su punto justo.

Sus amigos son raros. Son frágiles, y a la vez que crezca su amor, verán languidecer el de sus amigos que los presentaron.

Cocinará en casa de sus amigos (Jack vive en el sótano de tío y no tiene horno) fumarán de un narguile para aclimatarse y el hachis los hará reír, y dejarse llevar. Tanto, que será el comienzo de una noche en la que todo lo malo que puede pasar, les va a pasar.

Hay escenas hilarantes en esta secuencia, imperdibles.

Es una película de cámara, solo cuatro actores que llevan la responsabilidad del relato, hay una molesta presencia de las “drogas sociales” que produce ciertas alegrías y algunas miserias.

Y el amor en una pareja extraña, nada sexy, serena, profunda, verdadera.

Ya en Butaca al Centro comenté Synecdoche New York, una extraordinaria interpretación de PSH, también ambientada en Nueva York y también extraordinariamente bella.

Jack goes boating es para aquellos que quieren ver una historia de amor más real que las habituales, en la que todo se va construyendo de a poco, con pequeños esfuerzos, con gestos, con silencios y miradas.

Dura 84 minutos, lo que es otra buena noticia, y tiene una banda de sonido que incluye canciones de Mel Tormé y Cat Power (where is my love? Deliciosa) y está Manhattan de fondo, qué más se puede pedir?

1 comentario:

  1. sin dudas hay que verla, un narguile por aqui por favor!!

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