lunes, 11 de febrero de 2013

Arbitrage

Arbitrage

Sabemos poca cosa de este director Nicholas Jarecki más allá de algunas participaciones como guionista y director de dos films anteriores poco promocionados, pero acá realmente con su doble rol, hace una entrada en el mercado grande de Hollywood que lo hacen interesante para seguir.
Arbitrage, o El Fraude como se la conoce en Argentina, es una sólida película que busca hacer algún tipo de advertencia o al menos una pintura, de la impunidad de la que goza el poder, sobre todo el económico, en los Estados Unidos.
Un magnate exitoso, muy exitoso y venerado (muy bien Richard Gere, que sigue caminando como si tuviera 25 años) padre de familia, benefactor, dueño de una gran fortuna que se multiplica y se multiplica, vive un romance con una artista francesa.
Está buena la elección de la amante, no es una bomba sexy, no es divina por donde se la mire, es una mujer simple, distinta a la suya y eso alcanza.
En una semana por demás especial para el personaje de Gere, está a punto de cerrar una venta de una de sus empresas, mientras para mostrar un balance sólido debe mucho dinero que pidió para poder mostrar, ha ocultado cosas, se mueve solo en la vida a pesar de tener a sus hijos cerca, todo lo hace él.
En medio de esos disparadores de stress, cumple 60 años, su familia lo rodea, pero a la vez tiene la presión de cumplir con su amante, que lo reclama.
Demasiado todo junto para un solo tipo. Algo tiene que salir mal y sale mal. Se escapa con su francesa de la ciudad, se duerme mientras maneja, el auto se sale de cauce y toda la vida se complica.
Habrá un detective perseguidor (bien por Tim Roth) y habrá abogados muy pero muy capos, y habrá hijos que descubren el verdadero rostro del padre, habrá reclamos por la plata que se pidió y todavía no se devolvió y habrá buen suspenso hasta el final.
Están todos bien, pero…
Casi sobre el final, cuando todos pensamos que las cosas se van a encaminar para este exitoso, Susan Sanrandon (qué bien está!) será la esposa callada, la que se dedica solo a gastar en beneficencia y es la cabeza de la fundación que lleva el nombre de su marido, la que hará la última jugada, maestra, para que todo quede en su lugar, en el de ella.
Algo de moralina, mucho de juegos de poder, buen ritmo, situaciones de suspenso. Está buena.

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