domingo, 24 de febrero de 2013

Argo

Argo


Cuánta cosa, no? Argo premiada, Argo multipremiada, Argo no va al Oscar y es una injusticia.
Paremos la mano. Está bien, pero no tan bien.
No me creo que tenga tantos méritos, en todo caso, será que no fue un buen año para la industria, que sufrió, como el resto de la actividad industrial, problemas?
Argo recrea bien una época, recrea bien una historia real que es increíble (que fue desclasificada por Bill Clinton y tenía destino cierto de película desde el primer día) y está bien dirigida, pero no es nada superlativo, es apenas una película correcta.
Con pocos actores de gran cartel, con las excepciones del mismo Affleck, Alan Arkin y John Goodman, cuenta bien la historia de un grupo de trabajadores de la embajada norteamericana en Irán, que deben ser rescatados del País y están escondidos en la embajada de Canadá y bajo custodia de ese embajador.
Conscientes de que no pueden seguir metiendo la pata en la zona (como lo seguirán haciendo una y otra vez) las agencias de inteligencia tienen que buscar la manera de rescatarlos con vida.
Hay dos tendencias, una es a través de un engaño, montar como si fueran un equipo de filmación canadiense buscando locaciones para una película de ciencia ficción, o el ataque armado.
Irán por la primera opción, pero casi sin autorización de los superiores que ven en el plan una especie de gran pelotudez que puede hacer que no solo no vuelvan los 6 de la embajada prisioneros sino todo el equipo que se involucra en el rescate.
Affleck será el héroe, y no solo porque le sale bien y es el director, sino porque le van esos papeles de ir “por lo que está bien” no importa lo que pase.
Se armará la farsa y se producirá la salida del país.
Eso es todo.
No es poco, pero tampoco es demasiado.
Es un buen refresco de la historia, pero más allá de las recreaciones de época y de la situación de violencia general de Irán, mezclada con imágenes reales lo que le termina imprimiendo un toque de solemnidad, no hay mucho más que eso.
Ni siquiera en los momentos finales, en la tensión, en esos instantes en los que cualquier cosa podía fallar y que los mataran a todos, no hubo nervios en la platea.
Está bien. Es una buena historia. Está bien contada, pero no es esa película que no vamos a olvidar por años. Creo que el año que viene tengo que hacer que me recuerden que existió.

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