domingo, 3 de febrero de 2013

Killing them softly

Killing them softly

Tiene la estructura y el clima de un western, tiene buenos (muy buenos) actores en roles más o menos clásicos, tiene un guión que no está mal, pero hay algo en esta película que no termina de cerrar para que sea una buena historia.
Hay tres elementos usado con buena destreza, tres recursos del director, que son una banda de sonido impecable, la lluvia molesta y pegajosa de buena parte del film y la intermitencia de los discursos de los políticos en campaña (Obama, Bush) dando un telón de fondo de la crisis de 2009 en los Estados Unidos.
Rat Liotta, James Gandolfini, Richard Jenkins y el mismísimo Brad Pitt son los sostenes de la historia que por momentos se hace previsible, aburrida, poco interesante. Diálogos largos, momentos no resueltos de la mejor manera, nos ponen en un ambiente que termina siendo conspirativo contra las ganas de verla.
Pitt venía eligiendo muy bien sus papeles, su repertorio, que lo hizo crecer mucho, reflejado esto en los desafíos crecientes de sus papeles. Acá retrocede. Se interpreta a sí mismo en su clásico papel de la serie Ocean’s los que roban en Las Vegas, solo que acá no hay comedia, y el tipo es bastante despiadado.
Pero no lo es tanto como Cruise en Collateral, y entonces, se queda a mitad de camino.
Todos sacan la película con enorme oficio, menos, en mi mirada, el director, que no logra transmitirnos nada de lo que la película necesitaba transmitir.
No es una buena opción.

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