sábado, 17 de abril de 2010

44 inch chest


Solo con ver el afiche de esta nueva película inglesa uno se entusiasma. Los actores, la atmósfera que se adivina en sus caras y sus ropas, las cosas que uno recuerda de ellos en otros extraordinarios filmes duros, negros, ásperos y a la vez sutiles como la maravillosa Sexy Beast (son casi los mismos).
Me preparé para ver una de esas que no se van a olvidar fácil.
Pero no pasó nada de eso, la película es morosa, confusa a veces, con flashbacks, cambios de humor y delirios que no están definidos claramente, y que, de tanta confusión reinante, uno no termina de ubicarse nunca en la vena central del relato.
La historia es muy poderosa, y la puesta es tan teatral que prescinde hasta de escenarios.
Y arranca bien, con una cámara que se desliza por una casa destruida, por los restos desordenados de lo que parece ser una pelea dura, violenta.
Esos primeros planos nos llevan hasta un obeso protagonista que yace al lado de su cama, como muerto, con una camisa muy transpirada y unos tiradores que hacen demasiado esfuerzo por mantener los pantalones en sus lugar.
Con la música de fondo de Air Supply, es un buen comienzo, o no?
EL tipo sufre de amor, queda claro, balbucea, dice incoherencias, pero todas van hacia el mismo lugar, los que aman demasiado. Tanto, que hasta tienen lugar para el asesinato redentor.
Su mujer, después de 21 años de casados, le dice que ya no quiere vivir con él. Que hay alguien más. Y todo se desmorona en la casa, y es, según el protagonista, una bomba de tiempo en su cabeza.
Después viene la golpiza, ella que se escapa y su banda de amigos que se lleva al camarero amante, joven, francés, buen amador, del lugar adonde trabaja para ajusticiarlo.
Mejor dicho, para que el gordo, el traicionado, lo despedace a su gusto en un garage abandonado.
Y acá, en ese garage, transcurre el núcleo de la historia.
COn largos monólogos que no van a ninguna parte, ensueños y desvíos incomprensibles.
Una lástima.
Los actores, la trama, el clima, están muy bien logrados, pero no se si es demasiado teatral para el cine, o muy poco cine para lo que espero de los ingleses.
Una picardía.

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