sábado, 17 de abril de 2010

Et apré ó El mensajero ó Afterwords


Extraña, dura, conmovedora es esta historia mitad francesa por la narrativa y mitad americana por la presencia de Nueva York, las cuestiones de la multiplicidad de razas y de idiomas y la presencia de un maduro John Malkovich.
Protagonizada por este pelado y Roman Duris (ascendente) cuesta ver qué pasa en la historia hasta bien entrados los personajes y sus circunstancias.
Hay una serie de hecho aparentemente inconexos que van a ir cobrando un invisible e imperceptible hilo conductor y nos van a ir llevando mansos hasta un desenlace de gran poesía y profundida.
Hay unos off que son, además de tiernos, muy reveladores (son dos cartas) y una música que acompaña las escenas de poesía de una manera impecable.
Caen en algunos baches narrativos algunas escenas de flashbacks que cuesta demasiado imaginar por qué están allí, hasta que cobran sentido al final de la película.
Lo raro es que se trata de un film sobre la muerte. La muerte es el eje y el tema central, y el director (francés) no ahorra ninguna imagen para mostrarnos toda la crueldad de la muerte. Hay mucha muerte alrededor, tiene toda la presencia y toda la fuerza narrativa. Hay accidentes, el primero de los accidentes, que le ocurre a un chico de no más de 10 años, es el primer golpe duro, tanto que uno quisiera cerrar los ojos ante cada escena que preanuncia algo parecido, ya que hay varias en la película y todas son igual de crueles.
Es una película rara, que cuenta la historia de los mensajeros de la muerte, aquellas personas elegidas que pueden ver a los que van a morir antes que se vayan definitivamente. a veces lo saben, saben que tienen ese poder. Pero a veces no lo saben, y descubrirlo es un duro golpe.
Esta película trata de ese golpe, del descubrimiento de ese don.
Malkovich es un gran actor. No hay dudas.

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