sábado, 17 de abril de 2010

The box


Basada en la novela Button, button, esta película es una de esas que tiene una primera media hora en la que todo es promesa, como un nuevo amor, y después es necesario internarse en cuestiones que nada tienen que ver con lo que prometían, solo porque es necesario darle un cierre "entendible" o al menos probable a la historia.
Imaginen que un día están durmiendo en casa, a las 0545 suena el timbre, tardan en levantarse y cuando lo hacen, se asoman a la mirilla y ven a un auto largo y negro que se aleja. Abren la puerta, miran para abajo y ahí está, solita, una caja envuelta en papel madera.
La abren, y hay una caja de madera con un domo de plástico que cubre un botón rojo. Nada más, y una nota que dice que alguien se va a comunicar con vos a las 5 de la tarde.
Bien, tu día transcurre más o menos miserablemente, y cuando se hacen las 5 en punto, llegaa un tipo de aspecto medio siniestro y te dice, vos apretás este botón, alguien muere, alguien que no conocés y nunca t e vas a enterar quién es, y yo te doy un millón de dólares.
Promete, no? así arranca esta historia que tiene como principal virtud, para mi gusto, una recreación de época como pocas veces me impresionó en la pantalla. Han hecho en esta película un cuidadísimo tratamiento del color y del lenguaje, para transportarnos, más allá de la ropa y los peinados, al invierno americano de 1976 de manera impecable.
No voy a ahondar en los hilos de la trama, solo voy a destacar que, una vez que se plantea este tema central, y la verdad es que el disparador es buenísimo y tiene una gran polenta narrativa, la historia se va perdiendo en un complejo cruce entre cuestiones que podrían haber sido interesantes, como ser los famosos complots para ocultar cuestiones secretas de la NASA, la CIA y el FBI, que son tan buenos cuando uno no sabe cómo seguir una historia, pero que sin embargo meten y dejan que se hagan protagonistas del relato temas sobrenaturales, y ahí la historia derrapa.
Es raro verla a Cameron Díaz con el gesto fruncido toda la película, hace un lindo papel de esposa abnegada, trabajadora, tullida y en algún punto naif (el director se las arregla para que la veamos aunque sea unos pocos segundos bailando. Si, bailando!!) su look nos recuerda todo el tiempo a los ángeles de Charlie originales, y es evidente que hicieron un trabajo importante con ella para modificarle su aceleramiento natural, su lenguaje y sus gestos (que tienden siempre a mostrar esa enorme sonrisa que tiene).
Para ir al grano, la peli está bien, arranca con muchas promesas, pero se va desdibujando desde la mitad hasta el final. Están muy bien los personajes, sobre todo el trío Díaz, chico que trabaja en Xmen y no recuerdo el nombre y el sobrio Frank Langella.
En definitiva, se puede ver. Quizá se decepcionen en la reta final. Pero hay un par de cosas para prestar atención, el cuidadísimo trabajo de recreación de época y un disparador de historia que, con un poco más de trabajo, hubiera estado buenísimo.

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