sábado, 17 de abril de 2010

Recital de Charly García, Luna Park, 19 de Marzo de 2010


Gozar, es tan necesario mi amor...

Gocé anoche con el Luna de Charly. Gocé porque la conexión está ahí, intacta. Prque volví a mocionarme con Adela en el Carrousel, y porque la banda sonora de mi adolescencia tiene frituras, pero todavía vibra.
No puedo hacer la cuenta de las veces que lo ví en vivo. Tampoco me acuerdo si la primera vez fue Ferro de No bombardeen Buenos Aires, una carpa de Fiorucci en Pinamar o dónde. Lo que si se acuerda mi piel es lo que sentía. Esa sensación de plenitud y de comunidad con los de al lado de que nos estaban pasando cosas parecidas cuando lo escuchábamos.
Más grandes, más pensantes, más conscientes de lo que cuesta una entrada, las últimas tres veces que arrastré a mis amigos a verlo el comentario era el mismo, reflexión de marketing, "...si este tipo estuviera bien, si llegara a tiempo, si recordara todas las letras, si pudiera terminar un tema al menos, sería un Mc Cartney, alguien al que daría placer verlo en su madurez..."
Puede sonar a una boludez, pero en cada uno de los nuevos conciertos era esa lotería.
Hasta que dejamos de verlo.
Ya no había razones para el destrato del artista. Lo que entregaba tampoco emocionaba, ni siquiera traía recuerdos de los pelos.
Pero este Charly es una sorpresa.
Tiene polenta, CANTA!!!!!
No solo termina los temas, hasta hace esas variaciones tan sutiles y tan fantásticas que nos tenía acostumbrados a la hora de subir o bajar un par de tonos en una estrofa.
Por lo demás, un show como aquellos que nos acordamos, con efectos especiales, imágenes, bailes y cuidada estética. Aunque, la verdad, eso no importa tanto, no me lo voy a acordar mucho tiempo, lo que importa es verlo ahí, tocando y cantando.
Todo lo que uno lee sobre cómo está no tiene que asustar. Es cierto que está limitado en sus movimientos, que habla menos entre canción y canción, que está bien vestido, que no rompe ni tira los pianos ni los micrófonos, es cierto que hay menos vértigo, pero créanme, no importa nada.
La banda suena con una potencia y rocanrol que hace que la ropa vibre, como en aquellos días, y cuando va al piano, los climas son para poner la cabeza de costado y dejarse llevar.
Hermosa versión anoche de Desarma y Sangra con un Fito Páez de traje y tocando el piano con virtuosismo, Aznar en Perro Andaluz (fantástica) y Seminare y Juanse acompañándolo en Mr Jones, y haciendo todas las piruetas que Charly ya no puede hacer.
Un montón de canciones de todas las épocas, bises, bromas, 3 horas de show, el Luna a pleno con personas de todas las edades y yo con Candela, mi hija más grande, tratando de de explicarle lo que no se puede explicar.
Larga vida a García.

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